RONALD VEGA PARDO
TERAPEUTA EXISTENCIAL
ESPANOL
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TERAPIA EXISTENCIAL
La Terapia Fenomenológica-Existencial es en esencia una aproximación filosófica hacia el Ser.
En contraste al modelo médico de otros enfoques terapéuticos que fundamentan su práctica en base a categorías ligadas a los trastornos mentales o enfermedades psicológicas, la terapia fenomenológica-existencial entiende los problemas y dilemas que causan angustia al hombre como consecuencia de las dificultades encontradas en la cotidianeidad de nuestra existencia, en nuestra relación con otros seres humanos (intersubjetividad).
El objetivo de la terapia fenomenológica-existencial es explorar, clarificar y reflexionar sobre nuestra existencia tal cual como la persona lo experimenta, buscando la comprensión y posible solución a los dilemas existenciales.
El primer principio general que define e identifica a la terapia fenomenológica existencial es la inter-relacionalidad. Este principio nos advierte que todas las reflexiones e investigaciones humanas de y sobre cualquier aspecto de la existencia, así como todas las conclusiones derivadas de los mismos, se originan a partir de una base fundamental -a saber- “somos seres en relación”. Al adoptar este punto de vista, la mirada existencial rechaza la tendencia de la cultura occidental a imponer una dualidad o una "división" entre "sujeto" y "objeto" o "yo" y "otro".
El segundo principio sostiene que esta base relacional coloca todas las reflexiones humanas sobre nuestra existencia dentro de un contexto inevitable de incertidumbre ¿Por qué es esto así? Una consecuencia de la relación es que todas las reflexiones sobre la existencia, ya sea en general o que tenga que ver con "mi propia" existencia, no puede ser totalmente sostenida únicamente por mí o existir de alguna manera únicamente "dentro" de mí. Declaraciones relativamente comunes como "nunca pensé que actuaría así" o "parecía convertirse en alguien que no conocía" o "los acontecimientos mundiales recientes, como por ejemplo el Covid-19 me convencen de que ya no puedo entender las cosas” nos señalan posiciones que reconocen al menos temporalmente las incertidumbres del ser y estar en el mundo.
El tercer principio se deriva de las implicaciones de los dos primeros. Propone que nuestra experiencia de incertidumbre relacional es inevitablemente de ansiedad. La ansiedad tal como la entiende la teoría existencial no es única y no es necesariamente una presencia debilitante, disruptiva o problemática que debe reducirse o eliminarse. Si bien la ansiedad puede provocar -y a menudo lo hace- sentimientos de desesperación, confusión y desconcierto, es igualmente cierto que la experiencia de la ansiedad también puede ser estimulante, puede volver a despertar o mejorar nuestra conexión con el hecho de estar vivos, y servir como esa fuente de excitación a la creatividad y a la plenitud.
La terapia fenomenológica-existencial desafía una suposición persistentemente sostenida no solo por la mayor parte de las psicoterapias sino también por nuestra cultura en general. Esta es la opinión de que la persona es una unidad autónoma, comprensible dentro de su propio conjunto de significados y comportamientos derivados subjetivamente (mito de la mente aislada). En cambio, siguiendo el principio de relación o relacionalidad, la terapia fenomenológica-existencial argumenta que los problemas y dilemas presentados por los consultantes ya no pueden verse como únicamente suyos, en un sentido exclusivamente individualista. Los dilemas de la existencia siempre surgen de la relación con el otro, vivimos en una realidad inter-subjetiva no intra-subjetiva.
En la aproximación fenomenológica-existencial la tarea del terapeuta es facilitar al consultante a enfocarse y conectarse con mayor precisión con la cosmovisión que da forma y define su conflicto. La visión existencial del conflicto deja en claro que las preocupaciones de la terapia existencial se basan precisamente en la exploración de las posibilidades del consultante de vivir con el conflicto en lugar de buscar su erradicación.
La terapia fenomenológica-existencial se preocupa mucho menos por los resultados centrados en el cambio en general y desconfía de cualquier intento por parte del terapeuta de dirigir el cambio sobre el consultante mediante el uso de técnicas e intervenciones centradas en el cambio. De hecho, es explícito al argumentar que su tarea principal no es buscar imponer un cambio directivo en la visión del mundo del consultante. Más bien, las principales preocupaciones de la terapia fenomenológica-existencial radican en sus intentos de aclarar descriptivamente, reflexivamente la cosmovisión del consultante para que sus componentes explícitos, implícitos y sedimentados puedan ser re-examinados y reconsiderados en un contexto relacional donde la persona reafirme su libertad, responsabilidad y voluntad.