top of page

Acerca de

Green Rolling Hills_edited.jpg

TERAPIA  DE PAREJAS

Una gran parte de la terapia existencial con parejas corre paralelamente al trabajo uno a uno que se realiza en terapia individual en términos de enfoque, objetivos de exploración, descripción y reflexión.

​

Una pareja se ve de forma inadecuada si se la percibe únicamente como formada por dos personas que interactúan y se relacionan entre sí de diversas formas. Además de reconocer la cosmovisión de cada uno de los miembros de la pareja, lo que también debe reconocerse es la existencia de la pareja misma como una estructura compuesta, pero no equivalente a, los aspectos separados y combinados de las cosmovisiones de cada persona en el mundo. En otras palabras, el constructo de pareja como una estructura distinta que contiene su propia cosmovisión requiere aclaración e implica grandes desafíos.

​

Los constructos de pareja que presentan el conflicto son inicialmente percibidos por cada miembro desde su propia cosmovisión. Este punto de vista se mantiene típicamente con una comunicación directa insuficiente o solo belicosa entre la pareja. Los conflictos que amenazan el constructo de pareja revelan inseguridades existenciales centradas en cuestiones de continuidad, posturas disposicionales e identidad.  Suelen ser expresados por uno o ambos miembros de diferentes formas: aislamiento, enojo, resignación, resentimiento, desprecio hasta llegar a situaciones de violencia psicológica y/o física.

​

Desde un punto de vista existencial, surge una complejidad importante, aunque rara vez reconocida, en el trabajo de pareja: la terapia individual solo puede enfocarse indirectamente en el otro constructo del cliente. En la terapia individual, los encuentros relacionales con otros se limitan al testimonio o experiencia directa del cliente con el terapeuta como “otro”. En el caso de la terapia de pareja, sin embargo, cada miembro no solo se involucra con el terapeuta como “otro”, sino que también experimenta la presencia directa de la pareja dentro del mundo de la terapia. Esta presencia aporta una complejidad relacional al mundo de la terapia que, a su vez, sintoniza a cada miembro no solo con su propia visión del mundo, sino también con la de su pareja y, al hacerlo, permite que la exploración del constructo co-creado de la pareja sea más accesible a la investigación y a la aclaración.

 

Mi forma particular de trabajar con parejas sigue una secuencia que sirve de guía para optimizar los resultados, el tiempo y la profundidad de cada encuentro o sesión terapéutica. Esta secuencia sigue un patrón repetido de cinco sesiones estructuradas de la siguiente manera: 1. Me reúno con la pareja para las sesiones uno y dos. 2. Posteriormente me reúno con cada miembro de forma individual para las sesiones tres y cuatro. 3. Finalmente, nos reunimos todos para la sesión cinco. Posteriormente esta secuencia se repite hasta la finalización de la terapia de pareja.

bottom of page